lunes, 28 de noviembre de 2016

Saqueo al Palacio de Verano

En 1860, durante la Segunda Guerra del Opio, las fuerzas expedicionarias británicas y francesas, que marcharon hacia el interior desde la costa, llegaron a Pekín. En la noche del 6 de octubre unidades francesas se desviaron de la fuerza de ataque principal hacia el Antiguo Palacio de Verano.
Aunque el comandante francés Montauban aseguró al comandante británico Grant de que "nada había sido tocado", en los saqueos también hubo participación china. El Antiguo Palacio de Verano estaba ocupado sólo por unos pocos eunucos, pues el emperador Xianfeng había huido. No hubo resistencia significativa a los saqueos, aunque muchos soldados imperiales estaban en los alrededores.
El 18 de octubre de 1860, el Alto Comisionado británico en China Lord Elgin, en represalia por la tortura y la ejecución de casi veinte prisioneros europeos e indios (incluyendo dos enviados británicos y un periodista deThe Times ), ordenó la destrucción del palacio.
Los enviados, Henry Loch y Harry Parkes, habían ido al frente de la fuerza p rincipal bajo bandera de tregua para negociar con el príncipe I en Tungchow. Después de un día de conversaciones, el 29 de septiembre ellos y su pequeña escolta de soldados británicos e indios se vieron súbitamente rodeados y tomados prisioneros. Fueron llevados a la Junta de sanciones en Pekín, donde fueron detenidos y torturados. Parkes y Loch fueron devueltos después de dos semanas, con otros catorce supervivientes. Veinte presos británicos, franceses e indios murieron. Sus cuerpos apenas eran reconocibles. Este trato a su gente causó un rechazo entre el ejército europeo.
La destrucción de la Ciudad Prohibida también fue pensada para ser una forma de desalentar al Imperio chino a utilizar el secuestro como instrumento de negociación y como venganza por el maltrato a los prisioneros.
Fueron empleados 3 500 soldados británicos para incendiar todo el lugar, y llevó tres días quemarlo. El palacio fue saqueado y quemado dos veces. La primera vez fue en 1860 por las fuerzas de los ejércitos británico y francés, y sólo 13 de los edificios reales sobrevivieron intactos, la mayoría de ellos en las zonas remotas o por el lado del lago. La segunda vez fue en 1900 durante la invasión de la guerra de los boxers, y en esta ocasión no quedó prácticamente nada.
Charles George Gordon, en aquella época capitán de 27 años de los "Royal Engineers" que formó parte de las tropas, describía este suceso así:
Salimos, y, después del saqueo, quemamos todo el lugar, destruyendo de manera vandálica una propiedad tan valiosa que no podría ser reemplazada por el trabajo de cuatro millones de personas. Sacamos mas de 48 £ por cabeza en recompensa ... Me ha ido bien. La gente local es muy amable, pero creo que los grandes nos odian, después de lo que hicimos al Palacio. No puede imaginarse la belleza y la magnificencia de los lugares que quemamos. Nos dolía el corazón al quemarlos, de hecho, estos lugares eran tan grandes, y teníamos tanta prisa, que no pudimos saquearlos con cuidado. Se quemaron cantidades de adornos de oro, al confundirlos con latón. Fue un trabajo terriblemente desmoralizador para un ejército.
Un consuelo para los chinos fue que los saqueadores británicos y franceses prefirieron la porcelana (mucha de la cual todavía está en casas de campo inglesas y francesas) antes que las vasijas de bronce, apreciadas por los locales para cocinar y para los entierros. Muchos de los tesoros eran de las dinastías Shang, Zhou y Han y llegaban a tener hasta 3600 años de antigüedad. Se salvó del saqueo la fuente Haiyantang, con sus 12 cabezas de animales en bronce.
Una vez que el Palacio de Verano fue reducido a ruinas, se instaló un letrero con una inscripción en chino que decía "Esta es la recompensa por la perfidia y la crueldad". El incendio del palacio fue el último acto de la Segunda Guerra del Opio.
Como en la Ciudad Prohibida, a ningún ciudadano chino común le era permitido entrar en el Palacio de Verano, ya que era utilizado exclusivamente por la familia imperial El incendio de los Jardines de la Brillantez Perfecta es todavía un tema sensible en la China actual.
Según el Prof. Wang Dou Cheng de la Universidad del Pueblo de Pekín, no todo el Yuanming Yuan pereció en el incendio original; sin embargo, con el paso del tiempo las ruinas continuaron siendo saqueadas por buscadores de tesoros chinos, incluso durante la Revolución Cultural.
Mauricio Percara, periodista y escritor argentino que se desempeña en Radio Internacional de China, habla acerca de la disculpa a través de la literatura por parte de Victor Hugo y menciona en su relato titulado Redención el busto del escritor francés ubicado en el Antiguo Palacio de Verano: "En el sitio en el que sus pares franceses alguna vez posaron sus pies destructivos, hoy se eleva un busto radiante del gran Victor Hugo. Desde el Antiguo Palacio de Verano, los jardines del perfecto brillo, un francés justiciero posa su mirada de piedra en la nieve que cae obedientemente sobre el piso gastado de la capital del norte.” 


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